Con o sin contraprestación económica, en Ceuta se han movido y seguramente se siguen moviendo muchas cosas al margen de los procedimientos normativos establecidos. Las conversaciones registradas por la Policía Nacional en el marco de las investigaciones del ‘caso Emvicesa’ han permitido desvelar, una vez levantado el secreto de sumario, cómo se forjan o se intentan fraguar múltiples “chanchullos” para conseguir casas protegidas, sí, pero también contratos en los Planes de Empleo, en otros estamentos públicos como el Hospital Universitario, en sociedades municipales y empresas privadas, para superar las pruebas que permiten acceder a conducir taxis, para los empadronamientos, para recuperar mercancía intervenida por Aduanas…

Dos son los grandes protagonistas, en este ámbito, en las escuchas practicadas por la UDYCO. Uno, el desde ayer ex asesor del presidente de la Ciudad, antes gerente del PP Regional durante más de diez años y diputado la pasada legislatura, Jesús González Barceló. Otro, A.A.M.S., uno de los presuntos ‘conseguidores’ de Antonio López, encarcelado como él desde hace ya más de dos meses.

“Yo los favores los hago gratis”, repitió multitud de veces en diciembre del año pasado González Barceló, cesado ayer tras “perder” Vivas definitivamente su confianza en él. Citado a declarar en calidad de investigado el 4 de enero, para la Policía Nacional en él se aprecia “un aprovechamiento constante de su cargo como gerente del PP en Ceuta solicitando favores a otros integrantes del partido político que ostenta cargos públicos, denotándose como mínimo el bajo nivel de moralidad que tiene esta persona”.

Desde el punto de vista de os investigadores, González Barceló “se encuentra en una línea limítrofe muy pequeña entre lo que se establecería como presunto delito de tráfico de influencias y lo que él mismo llama favores” cuando media o se ofrece a hacerlo para conseguir un contrato en los Planes de Empleo (a petición del gerente del Hospital, Justo Ostalé), a negociar un empleo de vigilante de seguridad en la futura prisión, a facilitar la salida de Aduanas de mercancía intervenida, a contactar con los responsables de la Seguridad Social en Ceuta, etcétera.

En algunos casos parece haber sobrepasado esa línea: “Otro asunto”, ejemplifica sobre un presunto caso de “chanchulleo” exitoso, “sería cómo a una señora con la que mantiene una estrecha amistad le echa en cara que él le ha conseguido un puesto de trabajo como jefa de un departamento en el Hospital Universitario conseguido a través de multitud de gestiones”. Por si acaso, “todas” esas conversaciones se encuentran archivadas en el servicio Sitel “a disposición de la autoridad judicial y fiscal si lo cree necesario”.

El caso de A.A.M.S. es todavía más explícito: “De las conversaciones interceptadas, todas ellas van relacionadas a la búsqueda de ‘chanchullos’ o vinculadas a conseguir trabajos para los demás a base de tráfico de influencias o cohecho”, remarca la UDYCO en sus informes.

Por ejemplo, se pone en contacto con una persona sin identificar en la que finalmente, después de distintas llamadas, le dice que le puede conseguir un trabajo a cambio de dinero, unos 12.000 euros, “en una empresa pendiente de identificar pero que podría tratarse de Amgevicesa” para ocupar el puesto de su hermano, que se jubila.

De otra llamada  se interpreta que promete encontrar trabajo a personas a cambio de dinero “valiéndose de sus contactos con políticos de la Administración local”, extremo no contrastado sobre si lo consiguió.

González Barceló también se preciaba de mover hilos políticos, en su caso para impulsar un “partido rifeño” que dividiese el voto a Caballas y el MDyC. El otro “chanchullero” mayor de las escuchas presumía de tener capacidad para mover solo 200 militantes del PP.

Bravo, que se negó a trapichear, el mejor parado

El actual diputado nacional por Ceuta es el mejor parado de las escuchas practicadas por la Policía en el marco del ‘caso Emvicesa’. De hecho, la Policía Nacional le ensalza como antítesis de González Barceló, que le telefoneó para intentar conseguir un puesto de trabajo como vigilante en la nueva prisión para una amiga.  “De su contestación se denota claramente que Bravo pasa de lo solicitado por Barceló y muy diplomáticamente le indica que no se puede hacer nada de eso. Le ‘capotea’ muy acertadamente, ya que pone la parte positiva y honrada de un político (Bravo) frente a otro (Barceló), del que se verifica constantemente el ‘chanchulleo’ de sus gestiones, es decir, su falta de rigor político y moral”.

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