Lo contábamos el domingo en nuestro editorial. A la juez del caso ‘Loma Colmenar’ hay que dejarla trabajar. Sin intromisiones, sin exigir la finalización del secreto de sumario, sin presiones de ningún tipo. Solo así lograremos que la maquinaria judicial sea efectiva. Y en este caso debe serlo porque se ha puesto encima de la mesa un asunto que siempre ha rondado por donde no debía: barras de bar, cafeterías, chismorreos… sin llegar a donde debía, al juzgado. La presunta adjudicación de viviendas a cambio de dinero ha constituido ese típico debate del que todo el mundo decía saber pero nadie movía un dedo para hacer una denuncia en toda regla. Tras la judicialización del caso ‘Loma Colmenar’ empezó a ponerse sobre el tapete muchas dudas. Dudas sobre la adjudicación de viviendas, dudas sobre cómo había sido la gestión, dudas sobre por qué apareció una lista fantasma cuando no debía y por qué en esa lista figuraron determinados nombres. La publicitación de demasiados asuntos provocó que la magistrada tuviera que blindarse con un secreto de sumario que en este caso ha sido más beneficioso que nunca, si es que queremos que se llegue al final de todo este asunto. Y en eso, creo, estamos todos o debemos estarlo.

La detención ayer de Antonio López solo es un paso más dentro de todo este tema. No me gusta hacer leña del árbol caído y será el mismo López el que tenga que hablar ante su señoría y su señoría quien tenga que decidir lo que hace. Lo único que me interesa, al igual que a muchísimas personas, es que se tire del hilo hasta el final y se sepa qué ha pasado en materia de vivienda, cómo ha sido la gestión, si son ciertas esas acusaciones de compra de casas, de entrega de dinero, de enlaces y demás. No sabemos dónde terminará todo esto, pero sí que hay que respetar el trabajo de los que saben cómo puede terminar.