Hemos tenido unas de semanas intensas en lo que a la política interna de los grandes y medianos partidos que se reparten el pastel se refiere. Todos han tenido en mayor o menor medida actos o eventos en los que han intentado poner en escena su poderío y en los que los medios de comunicación al uso han hecho su verdadero agosto sacando comunicados, artículos, entrevistas y todo tipo de instantáneas, de lo que iba ocurriendo minuto a minuto en cada uno de esos eventos.

Evidentemente la atención mediática de este fin de semana estaba puesta en los respectivos congresos de Partido Popular y Podemos, pero tampoco pasaba para nada desapercibido el acto organizado por los socialistas donde se preveía una puesta de largo de la más que previsible candidata a la secretaría general del PSOE. Queda claro que después de lo visto, leído y oído en prensa escrita, radiada o televisada, y sin olvidar la frenética actividad en redes sociales, se puede llegar a la conclusión de que sin duda alguna, la política actual es una inmensa operación de “marketing” en la que los medios de comunicación tienen un papel fundamental y en lo que nada en el fondo es lo que a priori parece, siendo precisamente lo contrario a lo que estos pretenden mostrar al ciudadano.

El guión ha sido prácticamente el mismo a derechas y a izquierdas, calentamiento inicial de motores en las semanas previas, con unos medios de comunicación afines o no,  haciendo cábalas sobre qué nombres podrían estar aquí o allá o jaleando rencillas o  miserias internas de algunos de estos partidos, haciendo de todo esto una especie de culebrón mediático contado por capítulos en tertulias y debates varios, al objeto de que, como si del final de “verano azul” y nunca mejor dicho se tratase, los ciudadanos estuvieran ansiosos por saber como iba a ser el desenlace de la trama.

Esa indudablemente era la intención de la faraónica puesta en escena mediática de este fin de semana, el atraer al mayor número de ciudadanos posibles, saturándolos de información vacía, pero cargada de colores, sonrisas, globos y aplausos, puro “showbussines” con el que los partidos políticos implicados, ya fuera C,s la semana anterior, PP, Podemos en esta, incluso los socialistas con su propio evento ad hoc diseñado para no perder tirón, han buscado dar la sensación de que todo era renovación y cambio, confrontación de ideas nuevas o incluso la esperanza de nuevos liderazgos. Ahora bien, si nos detenemos a echar un vistazo a los resultados obtenidos tras la fiesta, cualquiera puede observar que todo sigue exactamente igual y que siguen estando en el mismo sitio desde el que se supone debían de partir.

En cualquier caso el objetivo ya está conseguido, la mayoría de los que han participado vienen con aires renovados, nuevas historias que contarle a los ciudadanos en las que poder decirles que lo que hasta hace dos días se estaba haciendo mal ahora se hará bien, porque según ellos ahora las cosas se han enmendado, que donde había corrupción ya no la va a haber, porque se han creado nuevos mecanismos para controlar esto o lo otro, que donde antes había sectarismo y radicalidad, ahora se ha confluido en la moderación y la pluralidad o que donde antes había indefinición, ahora habrá mas libertad y democracia. De modo que así todos contentos, en especial ante la incapacidad de la gran masa ciudadana por salir del bloqueo mental al que la saturación mediática los ha sometido durante días, y que hace que por agotamiento acaben por dar por buena la situación, despachando el asunto  con un simple “si lo dice la tele pues será verdad”, con lo que objetivo conseguido.

Aquí en Ceuta, también llevaremos nuestra penitencia, no nos íbamos a escapar, ahora toca aguantar la retahíla de promesas con las que llegarán cargados todos los representantes locales que han asistido a tales eventos, como si de una tómbola se tratara, aparecerán con infinidad de soluciones a nuestros innumerables problemas, trasladando a los ceutíes, todos los abrazos, besos y muestras de cariño que nos han dedicado sus máximos dirigentes desde la capital del Reino, posiblemente despertando las ilusiones de los más ilusos, pero para quienes no nos dejamos engañar por el resplandor de los fuegos de artificio, sabemos que poco o nada habrá cambiado, que los problemas seguirán siendo los mismos para todos y las prácticas políticas las habituales, con los mismos nombres y apellidos. Eso sí la operación “renove” habrá dado, a todos los que en ella han participado, la posibildad de ofrecer a sus electores la idea de que todo ha cambiado, sin que se note mucho que todo sigue igual, ganándose de ese modo algo más de tiempo para seguir haciendo lo mismo hasta que lleguen con mas ofertas, besos y abrazos  para vender en próximas elecciones.