Conforme pasaban los días en el hospital, cada minuto parecía una eternidad. Ya nos lo había advertido el psiquiatra que la había estado tratando de su depresión. El tiempo en un hospital parece distinto y se hace muy aburrido para los acompañantes, nos decía. Sobre todo si el enfermo está triste y enfadado. Por esto conviene realizar alguna actividad complementaria. Leer o escribir es muy beneficioso.

Hace tiempo que le doy vueltas a la posible relación entre depresión y cáncer. Parece que no está científicamente probada. Según el National Institute of Mental Health (MIMH), la depresión no está vinculada con el cáncer, y no existen pruebas de que una enfermedad cause la otra. Sin embargo, si se tiene esta enfermedad, la misma puede afectar al desarrollo del cáncer. Pero, es conveniente tener en cuenta los datos que ofrece el Registro de Cáncer de Granada, en el sentido de que en el 90-95% de los casos de cáncer predominan  los factores ambientales y los estilos de vida.

En su caso, no sé si su episodio depresivo ha tenido algo que ver en el desarrollo del cáncer. Pero sí es cierto que dicha enfermedad hace a las personas cambiar sus estilos de vida, por otros menos saludables. Quizás por aquí pueda existir alguna relación. También es innegable que a las personas con problemas de depresión se les suele agudizar la enfermedad ante la noticia del cáncer. Se vuelven más temerosas. Necesitan más atención y cariño de los familiares. Muchas no soportan su ausencia y desarrollan especiales mecanismos de autodefensa para mantenerlos a su lado, mediante el agravamiento de su dependencia. Se vuelven más torpes e indefensos. Se inquietan y se enfadan.

La psicóloga experta en atención a enfermos oncológicos, María Ángeles Hernández, de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), declaraba en el Diario IDEAL de Granada, a propósito del día internacional del cáncer 2017, que el enfermo tiene derecho a estar triste y a enfadarse. Y aunque cada vez hay más supervivientes, también hay secuelas y miedo a la recaída. Aceptar las limitaciones es complejo. Pero sobre todo, la creencia de que el enfermo de cáncer deber tener siempre buen ánimo para curarse, no está documentada científicamente, nos dice. Si no dejamos que el paciente se exprese, contendrá sus emociones y esto será peor. El problema es que son los familiares los que sufren estos estados de ánimo.

Pero el destino es caprichoso. En el último cambio de habitación le ha tocado de compañera una enferma que es todo lo contrario a ella. Se esfuerza continuamente en ser autosuficiente. Quizás porque lleva encamada tres meses, sin compañía alguna de familiar o amigos. Mientras que una permanece quieta, como petrificada, postrada en la cama y reclamando ayuda para cualquier acto, por simple que sea, la otra es un auténtico torbellino, que no se queda parada, ni siquiera ante las innumerables heridas que le ha dejado su reciente intervención quirúrgica.

Loli, que es como se llama, es un personaje curioso. Tuvo que ser tratada de su grave anemia para poder someterse a la quimioterapia y, después, a la intervención para extirparle el tumor. Justamente la conocimos en el postoperatorio. Es muy querida, tanto por la plantilla de sanitarios, como por el resto de enfermos de la planta. La Navidad la celebró con el personal de guardia, pues no tenía a nadie que la visitara. Arrastra una historia muy peculiar.

Aparentemente es una mujer fuerte. Una luchadora. Vivía sola, desde que, hace unos ocho años, su marido se suicidó. Pocos años antes, un hermano suyo también murió en un accidente de circulación. Esto hizo enfermar a su madre, a la que tuvo que cuidar hasta su muerte. Toda esta cadena de sucesos fatales, le acarreó una fuerte depresión, de la que aún no se ha curado. Y para colmo, el cáncer de mama apareció cuando su cuerpo estaba más débil y su mente no respondía con la agilidad suficiente como para afrontar el devenir diario.

El National Cancer Institute, ha publicado un magnífico manual sobre cómo cuidarse mientras se cuida a un ser querido. Algunas frases me han hecho reflexionar. “Si usted no se cuida, no puede cuidar a su ser querido”, nos dicen. Y para ello nada mejor que hacer cosas de las que se disfrute, mantener las actividades, buscar oportunidades para hablar con los amigos y, sobre todo, relajarse. A mí me entusiasma, también, poder seguir comunicándome con los lectores de mis artículos semanalmente.