Fue una de las entradas más dramáticas. También la más numerosa desde 2005. Más de 200 personas lograron entrar el 31 de octubre por Berrocal, teniendo que ser varias de ellas hospitalizadas debido a las heridas producidas por las alambradas.

De aquellos gritos de desesperación, de aquellas lágrimas, de aquella sangre… se pasa, hoy, casi tres meses después, a estas otras escenas, las de la alegría, las de otro tipo de gritos y otras lágrimas, porque estas son de tristeza por la despedida.

Más de 80 inmigrantes del CETI han partido esta mañana a distintos puntos de la península para ser acogidos por oenegés. Sus destinos son variados, del norte al sur. Su marcha ayuda a rebajar la presión de un centro que continúa masificado. Ayuda además a que se recuperen las actividades rutinarias que ahora no pueden ser impartidas.