• La Policía Local asegura que el acusado se enfrentó a los agentes y él lo niega y alega maltrato policial

Un vecino del Príncipe salía de su casa el pasado 9 de diciembre cuando se topó con la Policía Local en las inmediaciones del colegio Príncipe Felipe. Los agentes estaban colaborando con la Policía Nacional y Guardia Civil en la regulación del tráfico en la zona fronteriza tras registrarse una entrada masiva de unos 500 inmigrantes a través de la valla.

Los agentes tenían encomendado desviar el tráfico rodado de la zona para facilitar la actuación policial. Sin embargo, ayer en el juicio seguido en el Juzgado de lo Penal 1 explicaron que el acusado no solamente se negó a identificarse, como le habían instado en varias ocasiones, sino que se bajó del vehículo obstaculizando el tráfico y forcejeando con uno de los policías locales. El acusado negó todos los hechos y aseguró que fue la policía la que estaba gritándole y le bajó del coche a la fuerza.

Por estos hechos, el vecino M.M.A. se sentó ayer en el banquillo acusado de un delito de atentado a la autoridad por el que la Fiscalía pide un año de prisión.

Previamente a la celebración del juicio, el Ministerio Fiscal había ofrecido al acusado y la defensa de éste un acuerdo por el que el hombre asumiría los cargos, pero se negó.

Insistió en que esa mañana había mucho revuelo a causa de la entrada de inmigrantes y aludió a que la Policía Local que estaba controlando el tráfico estaba “gritando” a los conductores. “Yo solamente pedí un poco de educación y respeto”, alegó para seguidamente añadir que los agentes “me bajaron del coche y me esposaron”.

M.M.A. insistió en que en ningún momento mantuvo una actitud agresiva con los agentes y reiteró que fue la Policía quien le “sacó” del coche. “Me abrieron la puerta y me sacaron”, apostilló.

La versión policial

Tres de los agentes de la Policía Local que estuvieron regulando el tráfico en las inmediaciones de la frontera testificaron ayer en el juicio. Uno de los agentes explicó que el acusado se negó en varias ocasiones a identificarse y, dada su alteración, se bajó del vehículo obstaculizando el tráfico ya dificultoso de por sí, “comenzó a hacer aspavientos” y forcejeó con él. De hecho, otro policía que se encontraba allí acudió en auxilio de su compañero y entre los dos lograron reducir al acusado y proceder a su detención.

El tercer policía explicó que en ese momento estaba en medio de otra intervención con una mujer que iba acompañada de sus hijos. Velando por el bien de los menores, apostilló, no quisieron que la intervención tuviera mayores consecuencias hasta que el acusado protagonizó los hechos, corroborando que fue el hombre el que se bajó del coche y no obligado por sus compañeros, como sostuvo el acusado. Ninguno de los agentes explicó cómo se produjo el procesado las lesiones que seguidamente fueron atendidas en el centro de salud tras la detención. El caso quedó visto para sentencia después de que la defensa sostuviera su petición de absolución, la Fiscalía solicitara una sentencia condenatoria y el propio acusado alegara que fue mal tratado por la policía.