• Solo uno de los 911 migrantes acogidos actualmente en El Jaral, de 21 nacionalidades distintas, es de alguno de los sesenta países más seguros según el Índice de Paz Global

El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta vio pasar durante el año pasado por sus instalaciones a más de 2.700 personas, 1.916 de origen subsahariano, 599 argelinos y 89 de otros países ubicados en distintos puntos del mundo. Actualmente acoge, según los últimos datos facilitados a este periódico por la Delegación del Gobierno, a 911 extranjeros, ninguno de ellos menor de edad y la inmensa mayoría varones (solamente alberga a 27 mujeres).

Procedentes de 21 países distintos, solamente uno de ellos es oriundo de alguno de los Estados incluidos entre los sesenta más seguros-estables del mundo según el Índice de Paz Global, un indicador que pretende medir “el nivel de paz y la ausencia de violencia de un país o región” y que elaboran y publican desde el año 2007 el ‘Institute for Economics and Peace’ y el ‘Centre for Peace and Conflict Studies’ de la Universidad de Sydney, entre otras entidades, con datos procesados por la Unidad de Inteligencia del semanario británico ‘The Economist’.

Los indicadores de paz interna suponen un 60% del valor del Índice de Paz Global y los de paz externa, un 40%. El único ‘vecino’ del CETI de Ghana, país situado en el puesto 44º de los 163 analizados, es también el único ubicado entre los cincuenta mejor valorados en una clasificación que el año pasado encabezaban, por este orden, Islandia, Dinamarca, Austria y Nueva Zelanda.

El 87% de la población del CETI procede de solo tres países, todos ellos africanos: Guinea Conakry (con 386 nacionales), Camerún (216) y Argelia (194). En el Índice de Paz Global del año pasado esos Estados aparecían colocados en los puestos 101º, 130º y 108º, respectivamente.

Pese a que el pasado 1 de junio la OMS declaró a Guinea por segunda vez como país libre de la epidemia del ébola, el Ministerio de Asuntos Exteriores advierte a los españoles que viajen allí que deben ser conscientes de que las condiciones sanitarias son “extremadamente deficientes” y de que las posibilidades de atención sanitaria de una mínima calidad y fiabilidad “son muy escasas, especialmente fuera de la capital y en el interior del país”.

Las alertas son más alarmantes en el caso de Camerún: “Debido al conflicto armado entre Camerún y Boko Haram en la región del Extremo Norte y el incremento de atentados suicidas, se desaconseja absolutamente cualquier desplazamiento a dicha zona”. Es más, “se recomienda a quienes se encuentren en la mencionada región que la abandonen inmediatamente”. Además, se desaconseja todo desplazamiento a una distancia inferior a 30 kilómetros de las fronteras con Nigeria, Chad (con un nacional en el CETI) y República Centroafricana (con otro) también por la amenaza del mismo grupo terrorista.

En Argelia las autoridades españolas son conscientes de que “existe un serio riesgo de que se produzcan secuestros en todo el país” y del “elevado riesgo de atentados terroristas”: “Las organizaciones terroristas Al Qaeda en el Magreb Islámico y los Soldados del Califato en Tierras de Argelia están especialmente presentes en la región de la Kabilia”, avisa.

La tercera comunidad nacional africana más numerosa en el CETI es la de Costa de Marfil, con 29 personas procedentes de ese Estado, en plena convulsión: durante el pasado fin de semana se produjo un movimiento de protesta en el seno de las Fuerzas Armadas y tras el atentado de marzo del año pasado “se aconseja extremar la vigilancia y limitar la presencia en las zonas más frecuentadas por extranjeros”.

El CETI no acoge ahora a ningún sirio, el país menos seguro según el Índice citado, pero sí de las Repúblicas Centroafricana y del Congo, un país al que España “desaconseja el viaje en todo caso”.

En Mauritania (con trece ciudadanos en el CETI) está “totalmente desaconsejado” viajar por la zona norte fronteriza con el Sahara Occidental, Argelia y Mali (hay dos nacionales en El Jaral) porque la Administración prácticamente no existe y sí hay “especial riesgo de secuestros y atentados”.

Pese a este panorama, que se repite en muchos del resto de países de origen de los acogidos en el CETI, solamente cuando tienen lugar huidas masivas de países en guerra como Siria a los migrantes se les considera refugiados de entrada, a la espera de que cada petición de asilo sea analizada al detalle.

Los migrantes subsaharianos suelen ser considerados “por motivos económicos”, considerados por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) como personas, documentadas o no, que se mueven de sus países por “conveniencia personal” y como resultado de una decisión tomada libremente.