•  Agentes del Cuerpo de Bomberos volvieron a ser apedreados ayer, sumando más de una semana de altercados intensos

  • Denuncian que el protocolo de acompañamiento policial no se está cumpliendo

Vuelta a la misma pesadilla. Si es que en algún momento terminó. Los componentes del Cuerpo de Bomberos muestran su hartazgo ante los apedreamientos diarios que están sufriendo y en los que se demuestra la agresividad de sus protagonistas. Porque no se trata de una ‘acción de cuatro niños’, quienes están detrás del lanzamiento de piedras al SEIS y de la organización de emboscadas “van a darnos, y así no se puede trabajar”, exponen componentes del Cuerpo en conversaciones con El Faro.

“Nos la estamos jugando haciendo frente a un fuego que puede ser complicado para que además estemos mirando a ver si nos apedrean. Parece como si fuéramos a un circo romano”, añaden.

El malestar en la plantilla de Bomberos es evidente. Denuncian no solo la cadena de agresiones que están sufriendo sino, también, el no funcionamiento del protocolo que se firmó y que continúa en vigor en base al cual debían ir ‘escoltados’ por componentes de la Policía Nacional en caso de llamadas a puntos determinados en los que pudiera estar organizándose alguna emboscada para apedrearles. “Cuando vamos estamos solos o a lo sumo llega algún compañero de la Policía Local”, explican. Esta situación les convierte en diana de las piedras, carentes de protección alguna. “Van a saco a por nosotros, así no se puede trabajar. Nos lanzan piedras para darnos y no son piedras pequeñas. Nada más que bajamos del vehículo somos recibidos así, cuando nosotros solo cudimos para atender una llamada por fuego”, detallan. Ha habido escenas que debieran causar sonrojo, como la de agentes que tienen que protegerse detrás del camión para no ser alcanzados por las piedras mientras tienen las llamas delante o componentes del Cuerpo que se han visto sorprendidos dentro del vehículo por una lluvia de piedras que llegaba de todos lados. Piedras grandes como bloques.

Ayer se volvió a repetir la situación. Esta vez en una zona de cañaverales situada a la falda del Hospital Universitario. Todo apunta a que el fuego había sido provocado previamente porque cuando llegaron los componentes del SEIS fueron recibidos a pedradas. Estaban solos, únicamente acompañados por una patrulla de la Local, sin capacidad de protección. Tuvieron que abandonar el lugar poco después. Un vehículo de un vecino resultó dañado por las piedras. Los autores de dicha agresión escaparon del lugar.

“Nos agreden pero además se cachondean, se encaran con nosotros, se burlan e insultan”, expone el SEIS. Al lanzamiento de piedras se suman frases del tipo ‘subid aquí cabrones’, o ‘venid, venid a ver las piedras’. Amenazas efectuadas por individuos que escapan por callejones cercanos al lugar desde el que se sitúan para apedrear al SEIS. Siempre eligen zonas de difícil acceso de las que escapan con rapidez.

Los lugares que han sido objeto de estas quemas provocadas y de sus apedreamientos correspondientes durante los últimos días son siempre los mismos. El abanico comprendido entre Arcos Quebrados y los bajos del Hospital, zonas comidas por vertederos ilegales y asentamientos de chatarra que ya han sido denunciados en multitud de ocasiones y sobre los que la Ciudad ha abierto expediente. Pero son trámites lentos, demasiado, lo que lleva a que estos vertederos clandestinos sigan sirviendo de cobijo a prácticas ilegales y a comportamientos delictivos como los protagonizados por quienes están detrás del apedreamiento masivo a los Bomberos.

La plantilla no solo critica la falta de protección que reciben sino que advierte además de los riesgos que pueden producirse si alguno de estos bloques lanzado con gran violencia termina impactando sobre los efectivos. Los vehículos ya arrastran huellas en forma de impacto de su tránsito por los escenarios de las emboscadas.