• Son pareja de baile desde 2011 y protagonizan una relación sentimental que comparten con el público en ‘Tango de mi vida’

Juana Escribano y David Suárez llevan este sábado su historia de amor al Casino de Ceuta. Allí, con el tango como protagonista, ofrecerán un espectáculo que combina baile, teatro, canto… Ella, nacida en Zaragoza, y él, llegado desde Argentina, comparten una pasión por el baile que les ha llevado a recorrer nuestro país y a realizar giras por Finlandia, Polonia, Marruecos, Suecia, Argentina, Noruega… Incluso han sido pareja solista dentro del crucero Silja Serenade. En el Casino de Ceuta contarán su historia de amor, que empieza con un encuentro fortuito. ‘Tango de mi vida’ continúa luego ante “una taza del último café, con un vals romántico, una confesión que declara la verdad por la embriaguez, la sencillez de enamorarse…” Así resumen el espectáculo que ofrecerán este sábado, con el tango siempre presente.

–Baile, teatro, cuentan una historia… ¿A qué se parece la actuación que van a ofrecer en el Casino de Ceuta?

–Es una especie de teatro musical en pequeño formato porque somos dos personajes. Dentro de ese espectáculo, bailamos tango los dos. Yo canto. Y le metemos un poco de texto. Vamos contando la historia a través del texto, el baile y las canciones.

–¿Cómo se estructura la actuación a lo largo de la velada?

–Se divide en dos partes de unos 40 minutos. Hay un cambio de vestuario. Precisamente se hace el alto para el cambio de trajes y para hacerlo más dinámico.

–David Suárez y usted llevan juntos desde 2011. ¿Siempre ha representado este mismo tipo de espectáculo?

–Hemos hecho un poco de todo. Yo soy licenciada en Arte Dramático y me dedico al teatro musical, a cantar, bailar… Llevamos con la empresa Black Sheep Producciones cinco años. Hacemos un poco de todos. Es verdad que una de nuestras especialidades es el tango. Y con el tango como tal nos hemos recorrido el mundo haciendo giras tanto por España como internacionales.

–Forman parte del grupo ‘Camaleón Tango’. El motivo de la palabra ‘tango’ es evidente. ¿Y ‘camaleón’?

–Bailamos con un grupo que es ‘Camaleón Tango’, pero no tiene nada que ver con el espectáculo que vamos a ofrecer el sábado. Formamos parte de ‘Camaleón Tango’; somos los bailarines oficiales del grupo, pero no es el ‘Camaleón Tango’ lo que va a ver el público que acuda al Casino este sábado. Esa noche ofreceremos la actuación ‘Tango de mi vida’. La palabra ‘camaleón’ forma parte del nombre del grupo porque es muy ecléctico.

–Lo que sí es cierto, es que tanto actuando como grupo o como pareja, el ‘tango’ tiene un protagonismo especial.

–Sí, tiene una presencia muy fuerte. David es argentino. Se ha criado con el tango, ha estudiado tango, forma parte de su vida desde que empezó a estudiar danza… Cuando yo lo conocí, me impulsó en ese mundo. Me encantó.

–El tango es típico de Argentina, como la jota lo es de Zaragoza, pero en esta relación se ha impuesto el baile de su pareja.

–Se ha impuesto el tango, aunque puede haber alguna sorpresa en el espectáculo con respecto a la jota (risa). Ya que tocamos un poco raíces de uno y otro… y el espectáculo cuenta un poco nuestra historia de amor… Porque también somos pareja sentimental.

–Entonces, más que la representación de una historia, es una autobiografía.

–Más o menos. Es una biografía de las cosas que queremos contar, de los capítulos de nuestra historia de amor que queremos compartir con el público.

–Por lo tanto es una historia que no ha terminado todavía, de la que no se conoce el final y a la que habrá que seguir añadiendo capítulos.

–Claro. Es la historia de lo que nos ha unido a través del tango. Contamos cómo fue el tango en nuestra vida. Y seguramente tendrá más capítulos, siempre vamos añadiendo cosas. Lo que hasta ahora ha sido el tango en nuestra vida es lo que contamos en el espectáculo.

–Entonces, el público que haya asistido a su espectáculo en el pasado el próximo lunes quizás descubra nuevos episodios.

–Exactamente, sí.

–¿A qué tipo de espectador va dirigida su actuación? ¿A aficionados al tango?

–En realidad está dirigido a toda clase de público porque se cuenta la historia de dos personas. El tango tiene una presencia muy fuerte, pero hay otro tipo de cosas. A los que les gusta el tango, invitados de sobra. A los que no les gusta el tango, pero les gusta escuchar cantar, también. A los que les gusta escuchar una historia, ver teatro… En fin, está dirigida a todo el público.

–En el tango es el hombre el que parece que lleva la voz cantante. ¿Se ajusta esa imagen a la realidad?

–Lamentablemente es así (risa). Es cierto. Sobre todo en la milonga, que es el baile social donde se practica tango; la mujer se tiene que dejar llevar a las órdenes del hombre. Entonces hay que tener esa mente abierta para dejarse llevar. A mí me costó muchísimo al principio dejarme llevar. Luego, cuando hablamos de una coreografía, es diferente, se pacta entre los dos. Pero sí, en el tango, en el baile social las mujeres se tienen  que dejar llevar.

–Lo que sí está claro es que vamos a ver una historia de amor.

–Sí, exactamente. Es una historia de amor contada a través del tango a la que está invitado a asistir todo el mundo, a disfrutar, bailar, reconocer  un montón de canciones… y a cerrar los ojos y a viajar.