• 400 lo intentaron y, según las últimas cifras, 232 fueron los que consiguieron llegar a Ceuta tras reventar varias puertas del perímetro y llegar a la carrera por distintos puntos

  • El más destacado, por Finca Berrocal

  • El CETI ha habilitado tiendas de campaña

  • Hubo 32 inmigrantes heridos y tres guardias civiles trasladados al Hospital por contusiones

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Los inmigrantes que estaban en el monte optaron por no bajar al perímetro y subir hacia la zona de García Aldave y la cárcel nueva.

Más de 200 inmigrantes de un grupo estimado de 400 lograron entrar la pasada madrugada en Ceuta. Y lo hicieron a través del punto de Sidi Brahim para, después, ir dispersándose por otras zonas del perímetro, por lo que resultó muy complicado interceptarles. La entrada se produjo a las 6.45 horas, momento en el que los inmigrantes accedieron al lado español pasando por una vaguada que existe en el lado marroquí debido a unas obras, por lo que cuando la Guardia Civil los pudo ver “estaban prácticamente encima”, explicaba in situ una fuente oficial.

Los inmigrantes pudieron acceder forzando entre 3 y 4 puertas de entrada o salida de vallado, aunque hubo quienes también lo hicieron trepando. Fue entonces cuando emprendieron la carrera más alocada, que les llevó por todos los lados: unos 60 hacia las obras de la nueva cárcel, un número similar hacia Berrocal, también los hubo que llegaron hasta el cuartel de la 4ª Bandera de La Legión, en donde varios legionarios de servicio los interceptaron colaborando con la Guardia Civil. Además hubo pequeños grupos que alcanzaron incluso la barriada del Príncipe a la carrera o llegaron a Sidi Embarek y Juan Carlos I, siendo escoltados por las fuerzas de seguridad hasta su desplazamiento al CETI.

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Esta fotografía de Karim Prim recoge a los inmigrantes que corrieron por el Príncipe.

El desconcierto fue absoluto, así mientras en el vallado y en el monte se tenía controlado al grupo de Berrocal por ser el más numeroso, las patrullas de la Benemérita además de unidades de la Policía Nacional y Local buscaban a los demás inmigrantes por la ciudad, estableciéndose incluso controles en puntos como la rotonda de acceso al barrio del Príncipe.

Poco después se activaba al ERIE de Cruz Roja, que desplegó a todos sus operativos para atender a los inmigrantes, empezando a discriminar a los que estaban en peores condiciones de los que no, organizando así los traslados al Hospital en la que fue la entrada más importante desde el 29 de septiembre de 2005, cuando la famosa ‘crisis de la valla’. 32 subsaharianos fueron trasladados al HUCE, dos de ellos con fracturas y el resto con heridas en las extremidades y contusiones. Tres componentes de la Guardia Civil también tuvieron que ser trasladados al clínico al presentar contusiones. En una nota de prensa difundida por la Delegación del Gobierno casi siete horas después de la entrada, se indicaba que los guardias civiles estaban siendo atendidos por “heridas de diversa consideración”. Ingesa no pudo facilitar más datos, pero este medio pudo confirmar que esas heridas eran contusiones y que los efectivos de la Benemérita, al igual que todos los inmigrantes, habían sido dados de alta.

También Delegación informó en su nota oficial de que los inmigrantes entraron “mostrando una actitud hostil y violenta y muchos de ellos armados con palos, agrediendo a su paso a cuantos agentes intentaron impedirles la entrada”. Según fuentes consultadas por este periódico solo algunos de los inmigrantes portaban palos y piedras, no todo el grueso, como de igual manera solo esos inmigrantes arremetieron contra los guardias civiles, siendo los tres heridos los atendidos por contusiones sin ser de gravedad.

En total, según los datos facilitados por Cruz Roja, fueron 232 los inmigrantes que consiguieron su entrada. Todos varones y alguno adolescente, aunque en principio las oenegés informaron de que podía haber mujeres, ninguna fue atendida por la entidad humanitaria. Son de distintas nacionalidades: Costa de Marfil, Mali, Burkina Fasso… entre el grupo hay personas que llevan años intentando la entrada, incluso otros que ya habían sido devueltos en anteriores intentos. En esta ocasión decidieron unirse en bloque y entrar a la desesperada sin pararse y sin encaramarse precisamente para evitar lo ocurrido el 10 de septiembre, cuando todos los encaramados fueron entregados a Marruecos. Al otro lado quedan muchos más inmigrantes esperando su entrada, en malas condiciones, tanto en los montes como en viviendas de barrios tangerinos y de Castillejos.

Ingesa y Cruz Roja se coordinaron a la perfección.

Ingesa y Cruz Roja se coordinaron a la perfección.

La llegada al Hospital de los heridos estuvo perfectamente coordinada por Cruz Roja y el Ingesa. Todos estaban preparados para recibir a los 32 jóvenes con contusiones y cortes.

Y esa coordinación se puso de manifiesto en cada ambulancia que llegaba, habilitándose la entrada rápida de todos los heridos así como su reparto en las distintas áreas según el cuadro de gravedad que presentaba. Los inmigrantes no solo llegaban en ambulancias, también hubo ciudadanos que los trasladaron en sus propios coches y otros que al verlos en las calles avisaban al 112 para coordinar su traslado.

Esa coordinación también se dispuso en el traslado de los inmigrantes al CETI, bien si eran llevados en los propios vehículos de la Cruz Roja o en las furgonetas dispensadas por la Policía Nacional, porque ayer, sobre el vallado y en otros territorios de la ciudad, todas las fuerzas se coordinaban para atender uno de los episodios migratorios más complicados e importantes de los ocurridos en los últimos años, debido a la cantidad de personas que lo protagonizaron.

En Marruecos, las fuerzas de seguridad están mermadas debido a las manifestaciones que se han sucedido por la muerte de un vendedor de pescado en Alhucemas. Pero también asoma otra clave, hay zonas del perímetro en las que no hay presencia de antidisturbios marroquíes, como hasta hace poco ocurría en Beliones. Precisamente el punto central de Sidi Brahim carece de este tipo de refuerzos. Por cierto, que al margen de las entradas producidas ayer también hubo devoluciones de inmigrantes: las de aquellos que no habían saltado las dos vallas. En el lado marroquí, además, quedaron efectivos y ambulancias.

Tras lo ocurrido llegan las reacciones. Como así se produjo por parte de AEGC, la Asociación Española de la Guardia Civil. En declaraciones a este medio, han advertido de que “la entrada máxima de inmigrantes podría haber sido catastrófica”, ya que al haber algunos subsaharianos “con palos y piedras podría haber tenido consecuencias graves, aún así hay tres guardias heridos”. AEGC ve con claridad la necesidad de un aumento urgente de la plantilla de Ceuta. “Esa falta de plantilla debe corregirse, no con GRS sino con guardias civiles en plantilla que vigilen la frontera, costas y carreteras con la necesidad que requiere Ceuta. Nos queda felicitar a todos los compañeros, animar y esperar la pronta recuperación de los heridos y agradecer la colaboración de los cuerpos de seguridad”, añade la asociación.

También el PSOE reaccionó y lo hizo anunciando que su diputado de referencia, Antonio Trevín, va a registrar una petición de información en el Congreso sobre los hechos ocurridos en el perímetro fronterizo. Quiere que se informe de la situación en las vallas fronterizas entre España y Marruecos y en concreto de los sucesos ocurridos en la mañana de ayer, que ha tenido como consecuencia un número elevado de inmigrantes lesionados en su intento de asalto a la valla y la posterior entrada masiva a la ciudad”, expone en una nota.

Y en el CETI la situación se presenta complicada. Ayer se tuvieron que habilitar 8 tiendas de campaña ocupando la pista de baloncesto ya que no caben en los módulos con los que cuenta el centro. Se ha superado el nivel de ocupación y a pesar de que ayer se estuvieron distribuyendo a los recién llegados por módulos, no hubo espacio para todos y se tuvieron que montar durante la jornada hasta ocho tiendas, algo que hasta el momento no se había tenido que hacer a pesar de los importantes picos de presión que se han producido.

Se ha buscado espacio por todos lados para dar cabida a los subsaharianos, que eran recibidos por sus compatriotas en el centro de estancia temporal. Mientras en Marruecos las fuerzas de seguridad también reaccionan y se aventuran importantes batidas en los montes.