Una vez entregadas las 317 VPO de ‘Loma Colmenar’, los afectados esperan que la Ciudad les ayude a desbloquear su ‘promoción fantasma’.

Dina Ahmed Chaib dio 18.000 euros de entrada para una vivienda en la segunda fase de la ‘promoción fantasma’ de Huerta Téllez, en concreto, la número 65, puerta E, con una superficie útil de 80,68 m2. Además, adquirió la plaza de garaje número 28, de 25,68 m2 útiles; y un trastero con una superficie útil de siete m2. La casa le iba a costar 163.773,67 euros que, gracias a una “subvención de unos 10.000 euros”, se quedaría en 153.473,67, aunque, en principio, su precio era de 176.953,48.

Unos ocho años más tarde, la propietaria se encuentra sin “subvención, ni casa ni nada” ya que es una de los decenas de afectados por el incumplimiento de la entrega de la promoción y la posterior absorción por parte de la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb). Los menos afortunados vieron mermada su intimidad al irse a vivir con familiares y, aquellos con una situación económica holgada, pudieron alquilar una vivienda. Siempre y cuando, en estos años, no se hayan visto alcanzados por el desempleo.

La entrega de las polémicas 317 VPO de Loma Colmenar ha supuesto un punto y seguido en la falta de vivienda en la ciudad autónoma. Una carestía que indigna a los perjudicados de Huerta Téllez porque sus casas continúan deteriorándose, y perdiendo valor, cerradas. Los perjudicados de Huerta Téllez protestan porque, “en toda la documentación figura que son de Emvicesa pero, ahora, resulta que no es una vivienda de protección oficial y todo el mundo se lava las manos”. Los propietarios criticaron que las cláusulas de la venta a Vial Inmueble –que quebró– fueron “de risa”, unas condiciones que la propia Consejería de Fomento habría admitido en una reunión con su anterior titular, según los afectados. Un asunto que el actual consejero del área zanjó describiendo la situación como “complicada”.

Una parte de los afectados ha conseguido recuperar su dinero –otros no–, indicó Ahmed, sin embargo, “eso no significa que dejen sus casas porque se han gastado su dinero y tenemos todos nuestros contratos en vigor”. Unas condiciones de recuperación que, añadió, no siempre son satisfactorias. Tal es la desesperación que hay quienes sopesan entrar en las viviendas, pero entienden que carecen de cédula de habitabilidad, de luz y agua. Una ocupación a la que la ‘ley mordaza’ tampoco augura buenos resultados a pesar de que sean sus domicilios.

Los “robos son continuos”, lamentó esta propietaria, motivo por el cual se contrató un servicio de seguridad privada que impide la entrada. De las casas han salido “sanitarios, materiales y hasta calentadores”. Los apedreamientos a modo de entretenimiento han hecho mella en las persianas y ventanas, donde aún pueden verse las piedras sobre los poyetes. Unos desperfectos que se suman a unas terminaciones “nefastas”, señaló Ahmed, “ya que yo sí pude entrar a mi piso y tenía hasta perlita en el techo, y las conexiones para las bombillas están en las paredes. Su desconfianza llega hasta tal punto que duda de que tenga los 80,68 m2 que firmó.

Una vez cerrado el episodio de las 317 VPO de Loma Colmenar, los afectados de la ‘promoción fantasma’ de Huerta Téllez esperan que la Ciudad Autónoma les ayude a encontrar una solución.