CrLQJ54XEAA95rmEl portavoz de Caballas, Mohamed Alí, ha enviado una carta al presidente de la Ciudad, Juan Vivas, para pedirle que adopte “medidas inmediatas” para acabar con la “situación intolerable” de las instalaciones del centro de menores ‘La Esperanza’.

Alí dice que se personó en sus instalaciones para conocer de manera directa el desarrollo de los programas de alfabetización que se desarrollan en este centro. “He de decirle, con absoluta franqueza, que nos quedamos horrorizados del estado en el que se encuentran. La infinidad de desperfectos acumulados, de toda clase y condición, convierten aquello en unas dependencias impropias de una Ciudad que gestiona trescientos millones de presupuesto anual”, indica en el escrito enviado al jefe del Ejecutivo local.

Para el líder de Caballas, “el abandono es evidente y las excusas ofrecidas, no existe ni contrato de mantenimiento ni programa alguno para hacerlo con recursos propios, son inaceptables”. Lo que considera “más grave” Alí es “la constante y progresiva filtración de aguas fecales que se produce desde la segunda a la primera planta, que ha obligado a cerrar parcialmente algunas dependencias y obliga a convivir con una humedad maloliente absolutamente indigna”.

Alí añade que recabada información al respecto en el Área de Menores, se les comunica que “estos hechos fueron puestos en conocimiento de la Consejería competente sin que, hasta la fecha, siete meses después, se haya producido actuación alguna”, dice la carta.

“Pero lo más lamentable es la opinión demasiado extendida de que la lamentable situación del centro está ocasionada por el mal comportamiento de los usuarios. Nos parece intolerable. No es creíble que un problema de filtraciones de aguas fecales pueda ser imputado al comportamiento de los menores. Más bien parece que alguien pretende escudarse en los ‘prejuicios’ que desgraciadamente siguen presentes en determinados sectores de la población, para ‘proteger’ a la empresa constructora y no exigirle responsabilidades por lo que parecen, muy claramente, ‘vicios ocultos”. Por ello, solicita a Vivas “que a la mayor brevedad posible, inicie el procedimiento correspondiente para determinar esta contingencia y obrar en consecuencia”, añade.

Por otro lado, para Caballas resulta también “una obviedad” decir que es preciso acometer, a su parecer dice que “incluso de emergencia”, unas “obras mínimas de restauración” de aquellas instalaciones. “Los informes de Inspección de Trabajo y del servicio de Prevención de Riesgos Laborales, que obran en poder la Consejería, así lo demandan y justifican”, recoge la carta.

Caballas añade que “otra sorpresa” que se ha llevado, “y que abunda aún más en el abandono de este centro”, es que “carece de la preceptiva licencia de apertura, a pesar de haber sido solicitada en el año 2012”. A este respecto le recuerda “los continuos llamamientos del Gobierno, a través del consejero de Fomento en las sesiones plenarias, al estricto cumplimiento de la ley en esta materia, lo que impide, por ejemplo, que centenares de ceutíes puedan disfrutar del derecho básico al suministro de energía eléctrica”.

“Este hecho es un claro síntoma de una política de menores reprobable en su conjunto, y en cada una de sus aspectos, y que cuestiona el modo en que el Gobierno ejerce una competencia obligatoria. En este sentido, hemos de poner de manifiesto que el centro carece de las dotaciones mínimas para desarrollar programas educativos. Aquello tiene el tratamiento de una instalación tercermundista de ‘supervivencia’ más que de un centro de menores moderno capaz de aplicar las políticas educativas que son propias de esta área competencial”, añade.

El líder de Caballas indica que “no corre mejor suerte la dotación de personal, escandalosamente insuficiente. Lejos de contar con una plantilla dimensionada a la necesidades de este centro, en la actualidad alberga a 160 menores, y confeccionada atendiendo a un proyecto educativo definido, allí se van ‘amontonando’ improvisadamente personas de procedencia diversa, vigilantes de una empresa privada que hacen de monitores, trabajadores de una empresa municipal, personal de plan de empleo o colaboración social, trabajadores de servicios educativos conveniados con una ONG, etc., que hacen lo que pueden ante una realidad compleja que los desborda”.

Por todo ello, dice a Vivas que esta situación “no se puede mantener ni un minuto más”. “No valen ni excusas vanas, ni argumentos falaces, ni discursos más o menos ingeniosos, tiene usted la responsabilidad de abordar, de manera inmediata, con todos los instrumentos y recursos precisos, la solución al problema que supone hoy el Centro de ‘La Esperanza’, antes de retornar a un pasado de infausta memoria”, afirma.

Alí le recuerda que el traslado a este lugar, en su día, obedeció a una orden de Fiscalía. “Esperemos que no se vuelva a producir otro vergonzoso requerimiento”, añade.

En caso contrario, Caballas se reserva “la posibilidad de plantear cuantas actuaciones sean precisas en los diversos ámbitos competentes, para intentar reconducir este penoso caos que sufren menores a su cargo”.